viernes, 15 de abril de 2011

no te quiero freakear

Antes de pasar a la habitación de Cerati me detuve a observar la playa. Estuve un par de minutos parada frente a ese paisaje gris, sin distinguir la línea entre el cielo y el mar. Contemplé la plenitud en las afueras del hotel, cuya blancura bajo el nublado destellaba más resplandeciente. El festival transcurría. Cerati se había sumado tarde al cartel, sería una sorpresa (como cuando sorpresivamente invitó a Manu Chao a cantar con él). Entré. Lucía ansioso. Famélico y maquillado. Cuestionaba sobre su participación a una mujer, joven, de cabellos largos y alborotados color canela. El ambiente era raro. A ella nunca le vi el rostro. Nadie daba respuestas y él –como todo un rockstar– hacía ademanes al aire. Pedía una explicación. ¿Por qué no me han anunciado? preguntaba repetidamente. Lo vi prepararse una sopa maruchan y fue cuando entendí todo. Le hablé: ya sé porqué no te han anunciado, pero no te quiero decir porque te vas a freakear. Le pidió a la mujer ir por el productor. Avanzó afligida. Quedamos solos. Se sentó. Volví a hablar: lo que pasa es que todavía estás… Titubeé. Tomé valor y reformulé: lo que pasa es que todavía no despiertas. Me miró. Cambió su ropa por un traje. Y desperté.