domingo 5 de julio de 2009

quién me informa


hoy es día de elecciones federales, para que los mexicanos elijamos nuevos diputados, y el sistema de cable me anuncia que no puedo ver noticias por la BBC ni por CNN, pero sí por los canales oficialistas-parciales-vulgares de Milenio TV, Tele Fórmula, Televisa y TV Azteca... qué sorpresa.

lunes 15 de junio de 2009

enológica


Ensenada amaneció cruda. Eso me dijo mi mamá el domingo después del concierto de Carlos Cuevas y el Mariachi Vargas de Tecalitlán en el Valle de Guadalupe, realizado el sábado anterior. Gran peda pequeñoburguesa, como de 7 horas, en un escenario siempre surrealista de tan hermoso. Ridícula calificación pero en verdad es bello esto de ir a los viñedos. Para empezar, en el trayecto de Tijuana a Ensenada se pueden ver ballenas; la carretera escénica transpeninsular, en reparación constante por esto de las fallas geológicas [o las fallas humanas que pusieron una carretera allí] tiene casi todo su tramo junto al mar y ahí fuimos sorprendidos por una manada (son mamíferos ¿no?) de gigantes seres submarinos. Chorros de agua se elevaban simultáneamente dejándonos saber la ruta de su paso, bueno, de su nado.


Dizque atenta al código de etiqueta, me esmeré en mi arreglo. En parte por mezclarme entre las masas ahí convocadas y pasear inadvertida (se observa mejor desde el anonimato). En parte porque me gusta esto de ser nena, peinarme lindo y ponerme un vestidito de flores de vez en cuando. Pero con todo y mi esfuerzo por cubrir las apariencias, fui -como de costumbre- inapropiada. Mi vestido -recién comprado en una especial- es negro y floreado, estraples (strapless pa’ los gringos), a la rodilla, con un holán trasparentado al filo y algo bombacho.
Como era de imaginarme {y quizá mi planperverso-sacadordeonda-rompesquemasalosconservadores-nolovoyaconfesar}, al principio esto de transitar desapercibida no se cumplió, porque al parecer la pauta para estos eventos es vestir colores claros y no tener la espalda tatuada [o al menos tener la ‘decencia’ de cubrirla]. Y ésta que soy -históricamente incorrecta- saqué a tomar el sol a Quetzalcóatl, a una cachora, un símbolo maya y seis flores de cereza (cherry-blossoms). Sin embargo, al paso de los vinos las diferencias se fueron diluyendo… y lo mismo mi diplomacia. Reafirmé esto de ser inadecuada por segunda ocasión al solicitarle a un conocido de la casa de vinos patrocinadora del concierto un Nebbiolo (vino de reserva). Al fin que con la previa entrevista a Carlos Cuevas murieron los compromisos laborales. El señor me despachó con una negativa que no pude rebatir. Pero no me derrotó. Regresé y le pedí un Petite Sirah (vino tradicional) y con una leve hostilidad pegó el chicle. Ni hablar, soy más publirrelacionista (o sinvergüenza o peda o ventajosa o lista o todo) que pudiente.


A pesar de que por concepto debí ser la más naca del evento, por aquello del estatus de la falsa sociedá, me terminé comportando de forma aceptable. Lo supe cuando vi montones de asistentes de cualquier edad salir casi gateando del finísimo espectáculo. Todos ya a nivel de compadres [interesante la transición del meñique alzado a los desfiguros etílicos]. Las más divertidas de observar eran las chicas veinteañeras (o hasta más jóvenes) con sus diminutos atuendos empinándose la botella, con su envinado andar cual Bambi sobre hielo, desfalleciendo sobre sus compañeros de aventura. También los dones (plural de “Don”) se ponen muy chistositos y bailan guapachosos y/o románticos toda la noche. Aunque ahora que lo pienso quizá en ello fui nuevamente equívoca, pues no coincidí con el comportamiento de la mayoría que caía de la embriaguez o requería asistencia para trasladarse.


Buenas y fragmentadas memorias de los excesos vinícolas. Las amistades se refrendan. Los sentimientos se acomodan. La elegancia desaparece. Los problemas se olvidan. La felicidad aflora. La calentura también. Sea Lila Downs, Fernando De la Mora, la Ópera de Tijuana, la Sinfónica de Los Ángeles, Pancho Céspedes, Kalimba o “El mejor mariachi del mundo”, la seducción sin duda son los viñedos y los litros y litros de brebaje de uva que siempre corren por el sistema de los miles de humanos que acuden. La peda unifica. En la peda no hay diferencias. Y al día siguiente muchos coincidirán en que la cruda también agarra parejo.

sábado 13 de junio de 2009

mujer II

mural de mujer bajo un puente de la vía rápida poniente

Cartón

De Playas, al Centro, al Río, al Agua Caliente
De la Monumental, a la Catedral, a la Bola, al Toreo

Soñé que hice ese viaje
...cuando era de cartón

viernes 12 de junio de 2009

Salió más perra

El día del juego entre México y Trinidad y Tobago fuimos a un antro de la Plaza Fiesta que nos ofrece en el horario de la transmisión las bebidas al 2 X 1 así como un menú a la carta lleno de carbohidratos y condimentos, además -claro- múltiples pantallas para observar el partido. Llegamos temprano porque ese lugar se llena y luego no hallamos espacio, y encima de todo queríamos comer alguna delicia sin atragantarnos a la hora del encuentro futbolístico. Con el antro aún vacío, bueno, con unas cuantas mesas ocupadas, vimos que ingresaron como cuatros soldados (o aparentes soldados) encapuchados, con sus imponentes armas largas, portando cascos, chalecos-detiene-balas y uniforme camuflado. Recorrieron el lugar por todos sus rincones, vaya, hasta el baño revisaron. Durante el corto cateo, otro par de uniformados anónimos resguardaron la entrada al sitio. Nada pasó. Eran como las 5 de la tarde. Vimos el juego, nos encabronamos con el mediocre desempeño de la selección mexicana [aunque ganamos], y al día siguiente en las noticias nos enteramos que habían capturado a un miembro del crimen organizado (de mote canino) de esos de los más buscados por las autoridades estadounidenses, pero de origen mexicano. La detención fue como a una cuadra de la plaza, en un gimnasio, a las 6 de la tarde. Entendimos entonces la presencia militar de la tarde anterior, aunque notamos en las noticias que pocos aseguraron de quién se trataba, que otros ni comentaron la presunta identidad del presunto, y otros espacios más de plano ni mencionaron la nota. También notamos que el titular de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, Julián Leyzaola, minimizó ante la prensa la captura. Dos días después de la detención y un día después de las desinformaciones mediáticas, se confirma el nombre y el rango del capturado, pero también el Ayuntamiento de Tijuana publica un comunicado donde destacan que el “teniente coronel Julián Leyzaola Pérez” es el autor de la heroica hazaña. Fue ahí donde todo encajó, donde todo empezó a tener sentido. Por la captura de este cuate había una jugosa recompensa gringa (supongo en dólares) que ahora, no me cabe la menor duda, reclamará el funcionario. Quizá hasta lo condecore el presidente de la república, ya que en el comunicado mencionan en repetidas ocasiones sus políticas “frontales” (que me parece un calificativo de presumible connotación sexual) contra el narco, políticas que todos acatan obedientes e incorruptibles como dicen ser.

¿Será? Igual y nada de esto tiene sentido... ¿pero qué hace uno si se tiene la cabeza llena de conjeturas? ¿si después de ver cómo se conducen las informaciones y los funcionarios resultan más cercanas a la realidad las teorías conspiracionistas? Allá el que sólo y solo (de únicamente y de soledad) aplauda las versiones oficialistas. Supongo que vive más tranquilo en el mundo de la ficción, así que adviértoles que leer blogs puede romper ilusiones y que las explicaciones oficiales son tan ciertas como la existencia de santaclós.

lunes 8 de junio de 2009

Libertad de expresión

De vez en cuando me choca escuchar críticas hacia “los medios”, así en abstracto cuando en realidad todos tienen nombre y apellidos. Pero como “reportera” no es la palabra que me define pos la mayor parte del tiempo yo también hago bola y critico ese concepto imaginario de “los medios”. No sé cuánta inocencia exista actualmente ante el aparato mediático, cuanta fe todavía algunos le tengan a uno que otro medio informativo, pero debo decir -lo que creo no es ningún secreto- que son muchos los intereses que intervienen previo a las publicaciones.

Tengo ciertas libertades como editora de un segmento cultural de prácticamente una página, pero cuando he querido publicar en la sección Local (o general) determinada información de otra índole (fuente educativa, turística o incluso política), he visto directamente cómo actúan los intereses que derivan la mayor parte del tiempo en la omisión de un párrafo, la sustitución de la cabeza que yo sugerí por otra ni-al-caso, la ubicación arrinconada de la nota, o hasta la supuesta revisión de un supuesto corrector que lejos de corregir los inexistentes errores le añade algunos. Por eso, por salud mental, por evitarme frustraciones y encontronazos con tales prácticas, opto por delimitarme a mi fuente, la cual siempre he dicho es muy noble.

Mi espacio en la prensa está abierto para todos, pero debo confesar que tengo cierta predilección por los menos vanidosos (digo “menos” porque en realidad siempre hay bastante vanidad en esto de dar a conocer algo a través de los medios), es decir, me caen mejor los que no esperan que yo corra a entrevistarlos sino que tienen la cordialidad de verme como individuo y me llaman o me escriben para informarme de aquello que desean se difunda. Al fin que mi correo y mi teléfono son públicos y todos vivimos en la misma ciudad. Me gusta la investigación y me gusta el periodismo, y he evitado ser instrumento de intereses de particulares. Reconozco que hay muchos acontecimientos artísticos y culturales que no cubro, pero tengo la justificación perfecta: soy una y la información de dicha naturaleza que se genera en la ciudad es mucha, es Tijuana, vamos, y todos los días a todas horas hay artistas artisteando, y claro, todos están seguros que su evento es el más importante (lo que me parece entendible).

En el marco del Día de la Libertad de Expresión, conmemoración a la que algunos colegas llaman “Libertad de Extorsión” ahí pa’ que chequen la seriedad, nunca me han visto ni me verán en los festejos del ayuntamiento ni del gobierno del estado, esos donde un montón de reporteros (de información y gráficos) se arrebatan los regalitos y los tacos que entrega el mandatario en turno. Tampoco me verán en los festejos de los partidos políticos que oportunistas y congruentes con sus propias tradiciones ofrecen en tiempos electorales a la prensa. Si bien he confesado mi fascinación por el argüende, trato de no contribuir al bienlogrado estereotipo del reportero gandalla, gorrón, convenenciero, chayotero, complaciente, vendido y demás calificativos por el estilo, aunque estoy segura que mis ausencias no reivindican porque no le significan nada a los funcionarios ni a los aspirantes a funcionarios, y a 5 años conduciéndome con las mismas formas la verdad es que ya ni me invitan. Sí envidio algunos premios, cómo no, sobre todo los viajes a destinos playeros mexicanos, pero no podría no sentirme comprometida de aceptar algo así… a lo mejor cuando me haga más vieja y sinvergüenza, digo, tampoco me siento (del verbo “sentir” o “sentar”, como sea) en la antesala de la canonización.

La verdad es que uno nunca va a terminar de dar el ancho para las exigencias del otro. Todos (trabajadores de la prensa o no) parecen tener una noción clara de lo que uno debe ser o hacer cuando se trabaja en un medio, pero en este oficio [como en cantidad] hay muchas frustraciones y muchos intereses. Y, bueno, también mucha-mucha ignorancia [a gran escala], mucho spot oficialista y mucha pedantería fundada en nada, aunque eso no viene implícito con el trabajo, eso es del humano que escribe sintiéndose avalado, claro, por una empresa periodística.

sábado 6 de junio de 2009

atole con el dedo [presidencial]


Salinas con el Chupacabras... Calderón con la Influenza.

lunes 1 de junio de 2009

oportunismo, paella y vino


El oportunismo político no se hizo esperar ahora en el Festival de la Paella y el Vino: tal como hace dos años hizo el panista José Guadalupe Osuna Millán, siendo candidato a la gubernatura de Baja California, hizo este domingo su hermano Miguel, a propósito de sus aspiraciones a diputado por el sexto distrito de Tijuana. Estos festivales permiten se reúna la clase popoff de la región (porque no son nada baratos) que generalmente tienden al panismo, pero también los popoff y otros no tanto que asisten le echan un poco de sesos al rollo político y no necesariamente simpatizan con los neoliberales.

Hace dos años compartimos la mesa y los vinos con unos alegres señores mexicalenses que ahí mismo conocimos. Al calor de los flamencos y las copas desechables, estábamos entrándole al tema del fraude electoral del año anterior, y justo cuando el señor se refería al espurio como espurio, que le toca el hombro José Guadalupe para saludarlo, acompañado por su contingente humano en campaña. Al parecer nuestro invitado era un conocido personaje (empresario o médico, deduzco) que había que saludar en los actos proselitistas.


Este domingo pasó algo igual. El hermano del [desgraciadamente] ahora gobernador recorrió las mesas saludando con cara de circunstancia a las doñas. Cuando se acercó a la nuestra, una señora de evidente condición pudiente volteó hacia nosotros y dijo “no es el momento ni el lugar”, mientras el candidato buscaba el saludo de quien lo volteara a ver. Su chicle pegó con una abuelita, a quien tomó de las dos manos para manifestar su grado de compromiso con la tercera edad, supongo, pero de ahí todos ignoramos a voluntad su presencia volteando al escenario y rechazando la propaganda que los pubertos con camisetas blanquiazul repartían a diestra, porque a siniestra no creo.


La señora nos confesó que para sacarse de encima a los panistas dice ser hankista, “pero no es cierto” añadió quizá por temor a quedar mal con nosotros. Y enseguida observó -todavía con el candidato saludando a medio metro suyo a la anciana (simpática, por cierto… peda, tal vez)- que si dicho recorrido en pleno festival lo hiciera un candidato de otro partido “no lo dejarían”. Pero claro, había fuero, pues mientras Miguel Osuna Millán transitaba entre los comensales, el Jorge Ramos, o sea, el alcalde azul de Tijuana, degustaba la Paella Presidencial en la misma mesa que Pablo Latapí, el nuevo jefe de TV Azteca Baja California y conductor del noticiero estelar de dicha cadena, noticiero que por sensacionalista y burdo podría ser el equivalente televisivo a ‘La i’ (diario tijuanense asimismo amarillista y vulgar). En fin, se aprovechan de que la gente anda feliz, porque a todos nos gustan esos festivales y el vino provoca una embriaguez muy simpática, muy fraterna y hasta guapachosa.


Nosotros no pagamos, por fortuna los organizadores (Vinos Cetto) tuvieron la cortesía de obsequiarnos tres cortesías: dos para un plato de paella, canjeables con el paellero número 32, y la otra para una botella de vino a escoger, de donde optamos por el Petite Sirah 2006. Ése fue nuestro desayuno porque nos levantamos tarde y no alcanzamos a echarle nada a la panza. Entre los especímenes que se pudieron ver en el festival, además de los antes mencionados, hubo dos animalejos promoviendo el zoológico del Parque Morelos: una boa y un perico. Cualquiera imaginaría los riesgos de tener una serpiente cerca de tanta gente, pero al parecer el peligroso ahí era el pajarraco. Escuché a su cuidador advertir a una señora no tocarlo, mientras un montón de chamacos apachurraban al pobre, dócil y asustadizo reptil. No cabe duda que las apariencias engañan.


Otra cosa comiquísima del festival es que convoca a muchas mujeres fatales de 40 años, una versión mexicana de las Desperate Housewives, cuyos arreglos quirúrgicos creo les provoca insensibilidad (física o espiritual) porque hice la fila para el baño con el seno de una señora en mi nuca. Primero me lo puso en el hombro y cuando avanzó la línea me lo recargó en la nuca. Me daba tanta risa (interna) esa acción, porque yo la volteaba a ver y ella -emperifollada para la ocasión- ni me hacía en el mundo desde sus alturas. Total que estuvo fabuloso este festival, muy barroco, al estilo viejo, una onda pueblerina disfrazada de mediterránea, con cantaores y bailaoras de rasgos autóctonos mexicanos, con políticos politiqueando, la socialité socializando y los medios de comunicación haciendo como que trabajan para gorrear sin remordimientos. Con este festival dimos por inauguradas las fiestas de la vendimia, al menos mi hombre y yo. Veremos qué más nos deparan estas festividades tan típicas de la región.

me arriesgo

con el temor de provocar un agujero en el tiempo-espacio, hace tres años voy a mandar a hacer unas camisetas que digan todos somos un peligro para México

jueves 28 de mayo de 2009

N.R.D.A.


Resulta que desde hace un par de semanas el Cecut (o sea, el Centro Cultural Tijuana) tiene un nuevo director general que entró a mitad de la administración calderonista, cual bateador emergente, debido a que la anterior directora fue distinguida con un nuevo cargo, la nombraron nada más y nada menos la nueva directora del INBA (Instituto Nacional de Bellas Artes). A raíz de tales designaciones un grupo de artistas y promotores culturales ha manifestado su inconformidad [no quieren a la nueva cabeza del Cecut] mediante misivas virtuales o electrónicas, es decir, vía internet, donde expresan sus razones e invitan a que más personas se sumen a la causa anexando su firma, la cual también es virtual porque no es como tradicionalmente son las firmas personales: “de puño y letra”.

Muchos han anexado su nombre a estas cartas (porque también son varias las cartas y varios los autores… a mí me han llegado como de tres), las cuales se asemejan en la extensión e incluso en el tono de la protesta. Pues bien, en uno de los primeros actos del nuevo director del Cecut, donde Carlos Monsiváis hablaría sobre la relevancia fotográfica y cultural de Gabriel Figueroa, se rumoró habría una manifestación de cuerpo presente [o sea, ya no virtual] ante el funcionario, y pues nos lanzamos con cámara, dos grabadoras y muchas pilas para alcanzar a registrar aquello que sucedería (me gustan las protestas, qué le voy a hacer). Pero la cosa más extraña ocurrió. Las personas que comparten la idea de que el director de la dependencia federal no es la mejor opción se posaron de pie, agrupadas, en uno de los lados de la conferencia del Monsi. Sus camisetas negras decían en letras blancas un mensaje demasiado codificado, demasiado excluyente, y -para mi miopía- demasiado pequeño. Al parecer había que tener computadora, acceso a internet, correo electrónico, pertenecer a un grupo de contactos cuya cadena de enlaces conllevara a recibir la misiva, leer la misiva, y hasta memorizar algunas líneas para decodificar la frase de las camisetas.

No pasó nada. Al menos yo -la verdad- no entendí ni papa. Y a la salida varios nos peguntamos qué fue eso. Una conocida me pidió le explicara ¿qué había sido aquello? Le dije “una manifestación codificada”. Luego su amiga le preguntó lo mismo y la escuché responderle “un chiste privado” (a ambas las he visto en actos a favor del zapatismo y en contra del fraude presidencial, así que saben de movilizaciones). Un compa me comentó “a mí me gustan las protestas agresivas” y otro -en la desesperación- bromeó con decirle a los manifestantes “¡hagan algo!”. Es que nadie gritó alguna consigna, qué digo gritar, ni siquiera en voz baja. Todos escuchamos muy respetuosos al Monsi y nos reímos con sus sabiondas observaciones. Pero hasta ahí. Creo que al final los encamisetados le obsequiaron una camiseta al intelectual, y al pasar al lado de su repudiado personaje ni lo voltearon a ver, y bueno, la indiferencia fue mutua porque el funcionario tampoco se inmutó. Además ¿de qué hubiera servido alterar al sextagenario? Él no se nombró a sí mismo director de la onda esa.

Si bien puede ser cierto que existen personas con un perfil más adecuado para ocupar ese cargo (aunque yo no esperaría mucho de los nombramientos panistas), la verdad es que estas cosas institucionales no se remedian con manifestaciones tan postmodernas. Todo fue de lo más bizarro e -insisto- nos excluyeron a muchos con tales maneras (no dudo que seamos los nacos los que no entendimos). Seré romántica o extemporánea u ordinaria pero al manifestarme prefiero entonar un tradicional “el pueblo unido jamás será vencido”, digo, pa' que llegue el mensaje.


insomnes, duendes y sonámbulos


¿Existe tal cosa como el insomnio diurno? Pensé que -en el rigor de la semántica- no, pero descubrí se llama insomnio terminal (dramático nombresito). No se trata de la imposibilidad para concebir el sueño, sino la imposibilidad para continuarlo. Así hoy. Primero porque sonó la alarma muy temprano. Segundo porque me despertó. Tercero porque mi vejiga también despertó y fui al baño. De ahí ya no pude dormir, y eso que me puse a pernoctar como a las 2:30 a.m. A veces me sucede el otro insomnio, el tradicional, y ni contar borreguitos sirve, de hecho ni se puede, es tan sólo un bello mito. Pierdo la cuenta, luego mejor opto por contar otra cosa, como los besos con mi hombre, y eso me conduce a pensamientos que en ocasiones derivan en mis ganas por despertarlo.

Un tiempo fui sonámbula. ¡Qué cosa más rara! Nunca salí de la casa en busca de tesoros ni nada de eso, pero sí llegué a dialogar incoherencias con mi mamá, después de caminar hacia su recámara ubicada como a 10 metros de la mía y atravesar obstáculos tales como un burro de planchar y unas cajas. Fue como estar soñando: sabía que nada de aquello tenía sentido y aún así no era posible controlarlo. Una vez desperté sentada en la cama (sabrá cuánto tiempo llevaba así). Y en otra ocasión amanecí con una de las sábanas alrededor de mi cuello. No era que intentara asfixiarme: me levanté según para meterme a la regadera, y mi ritual mañanero consistía en caminar hacia el baño con mi toalla en los hombros, así que en mi sinsentido sueño ambulatorio saqué la sábana de la cama, la enrollé y la coloqué en mi cuello. Luego -aún dormida- decidí que era muy temprano para bañarme (recuerdo haber visto el reloj con sus brillantes números rojos marcando las 4 de la mañana) y retorné a la posición horizontal. ¿Qué habría sido de mí si en verdad hubiera ido a la regadera?

Esos episodios ya quedaron en el pasado. También otros medio terroríficos en que sentía presencias inmateriales sentarse en mi cama, o incluso sentirme suspendida en el aire frente a mí misma, viéndome dormir. Pero la cosa más inexplicable me ocurrió despierta. Estaba en la sala de mi casa, sola, viendo por la ventana hacia la calle, en espera de la llegada de un amigo. De pronto, por una fracción de segundo, pude verme de espalda asomándome hacia afuera. Era como si otra yo estuviera atrás de mí observándome observar. La yo en espera volteó rápidamente hacia atrás con el temor de llegar a verme de frente, pero por fortuna no había nadie ni nada. Salí corriendo a esperar en la banqueta.

También a mi hombre y a mí nos ocurrió por un par de años que nos confundieran con un par de personas, y quizá eso hubiera sido común si no fuera porque algunos de los que nos confundían incluso llegaron a observar nuestra identificación, con nombre completo y todo, y seguían platicándonos sobre cosas y gente de la que no teníamos idea. Era como la dimensión desconocida. Además ya tenía yo algún tatuaje a la vista que bien podría servir de referencia, pero nada. Seguía la confusión. Era tanto el desconcierto en aquella época que empezamos a maquilar hipótesis al respecto. La que más nos convenció fue la de desdoblarnos. Cuando no podíamos salir, por teléfono nos poníamos a mensear sobre estar en algún lugar en particular, juntos, agarrando cura, escuchando una música en específico y dejándonos ver en el entorno. Como buenos entusiastas narradores, visualizábamos todo. Al parecer esos pensamientos se materializaban y por eso en la calle no nos confundían con otras personas sino con nosotros mismos. Para recuperarnos, para estar siempre cada uno en cuerpo y alma dentro de cada uno, dejamos de salir a ciertos lugares y también dejamos de jugar con la mente.

Ahora las cosas son más bien normales. A parte de los insomnios nocturnos y diurnos, no ocurre nada extraño. Bueno, están los duendes escondiendo objetos que enseguida aparecen a la vista, pero eso ya es cosa habitual.

lunes 25 de mayo de 2009

uy!

el muy osado todavía circuló por el 28 batallón de infantería... ¿en serio no habrá encontrado mejor bandera preventiva?

hace a penas unos añitos


Al narrar algún episodio de la juventud, me refiero a la primera juventud, la que ronda los 17 años, invariablemente se entrevé el entorno social de otra época. Tengo memorias de una infinidad de episodios callejeros que implican largas caminatas nocturnas, aventones con confiables desconocidos, reuniones en casas tan-lejanas-de-la-civilización que carecían de luz eléctrica a pesar de ser monumentales edificaciones, lunadas sin luna al lado de algún arroyito escondido, e incluso allanamientos a jardines, campos y albercas.

El atrevimiento siempre fue motivado por las ganas de desaburrirnos y eso permitió un sinnúmero de locas experiencias. Los temores siempre fueron los regaños de nuestros papás, o -más específicamente- de mi mamá (todos mis amigos de ese entonces le tenían una mezcla extraña de amor-respeto-miedo), pero nunca temimos por los peligros de las calles. Cualquiera podrá decir que en Ensenada no ha habido grandes amenazas y seguramente es cierto, así que he de aclarar que esto de desaburrirnos en muchas ocasiones nos condujo a salir del municipio y dar la vuelta por Medio Camino, Rosarito y Tijuana, no en busca de amenazas (¿quién hace eso?), sólo de algo distinto por hacer. El freno para cometer locuras era -insisto- la posible reprenda de nuestros progenitores o tutores (también tuve amigos huérfanos), o si acaso el chantaje de nuestros hermanos, y ya muy consientes quizá imaginamos algún percance vial o el encuentro con un ratero. Nada de eso pasó (salvo lo de los castigos paternos).

Las generaciones son distintas y es innegable que el entorno social también, y si me pongo a obviar el tema he de referirme en concreto al rollo de la seguridad pública. Después de las aventuras preparatorianas, cuando llegué a vivir a Tijuana me seguía sintiendo segura. Bueno, no es que me sintiera segura, más bien no sentía nada, no había necesidad de tener una postura ante el tema de salir a la calle. Se salía y ya. Con carro o en taxi o de pegoste con alguien. De día o de noche o amaneciendo. A un antro o a una casa o a la playa o la feria o a dar vueltas en las colonias desconocidas o a la presa o a un estacionamiento. Con decir que toda la universidad la cursé viajando dos veces por semana de raite, en el tramo de Rosarito a Ensenada y de Ensenada a Tijuana (no por rebeldía ni pobreza, hacerlo era sencillamente sencillo). Nunca tuve miedo y nunca me ocurrió nada, la única agresión que sufrí fue la de un cristiano que no cesó sus intentos por evangelizarme todo el trayecto, mientras yo me refería a las sagradas escrituras como ‘una obra literaria’.

No es que haya más noción de los peligros en la actualidad, creo simplemente que hace una década no los había. Lo digo sin pretensiones proselitistas. Ahora ni pensar en ir a dar vueltas por las últimas calles de Tijuana, como hacíamos mi hombre y yo antes de ser mi-hombre-y-yo. La verdad sí le saco incluso a mirar al del carro de al lado cuando en un semáforo quedamos junto a un afanado escucha de corridos o a un carro sin placas o a unos tipos con cara de presentados por la PGR (con el perdón de los que sientan que tienen esa cara) o todo lo anterior. Y ni pensar en pedir raite. Además sí he padecido uno que otro encuentro con uno que otro sociópata, ahora entrada en los dosmiles. Tipos raros, supongo potenciales violadores, que emparejan el carro a la acera para ofrecer un aventón en plena zona Río, o sea, lugar quezque seguro-vigilado-bonito-fresa. Una vez frustré el toqueteo de un loco con un manotazo y en otra ocasión me asaltaron con pistola desfundada [de los pantalones del cholo asaltante], aunque de esa no presumo mi valentía porque sigo pensando que era un arma de utilería… sepa.

Lo bueno es que ahora hay mayor acceso a perder el tiempo en internet. En los noventas era todavía [más] cosa de [más] privilegiados así que nos veíamos obligados a ir a las lecturas de poesía, conciertos de grupos locales, fogatas en casas sin padres y festivales porteños para pasar la juventud, y eso sin querer hasta nos hizo más cultos. Además creo que no éramos tantos; el ritmo y el espacio hacía más disfrutable el paso de los minutos, y en general la vida no era tan cara. Pero se me olvida esto de la adaptación y en realidad no planteo la ignorancia, la vulnerabilidad a ser atacados ni el enfado de los que ahora tienen diecialgo en esta ciudad, sólo sospecho lucirían cual auténticos temerarios si hoy-y-aquí optaran por las formas que otros elegimos a su misma edad sin desventura alguna. La apatía, la falta de imaginación, (viéndolo del lado positivo) creo pueden contribuir a la seguridad de los adolescentes. Sin embargo {gran frase en camino} siempre tiene que haber los-pata-de-perro. Si no qué chiste.

viernes 22 de mayo de 2009

desde el carro

por la Internacional. hombre sentado en la orilla de la canalización del Río Tijuana. donde se junta con el bordo.

vacilé entre mostrar el dedo medio al border patrol [manifestación universal que traspasa las fronteras del idioma] y sacar la cámara. opté por la segunda. la primera la hago siempre.

hombre que deambula por el bordo. como tantos.

hombre camina entre el primer muro y el segundo. creo que ya del lado gringo. el hombre no lo parece tanto. [ahí está. mínimo. entre el señalamiento del límite de velocidad y el primer arbusto del lado izquierdo. pegado al muro gris. hombre de blanco. punto blanco. tiro al blanco...]

...un segundo después: pinche border patrol, borderpatroleando, estrena su nueva carretera en dirección al nuevo blanco.

todas las fotos las tomé hoy. ¿o ayer? ¿o mañana? ¿o cualquier día? ¿o todos los días?

lunes 18 de mayo de 2009

mi esquina está rota


La verdad sí lloré. No fue justo cuando me enteré de su muerte. Me esperé a llegar a mi casa, a poner el disco donde Tania Libertad canta diez de sus poemas. Superé Recién Nacido (y eso que la canté tres veces), Nostalgia y Papel Mojado, pero sucumbí con Niños y niños. Lloré. También bailé. Quizá fumé. Cualquiera podrá decir que es absurdo, al fin que ni lo conocí, no fue mi pariente ni mi amigo ni mi maestro. Era un escritor. Uruguayo además. Y lejos, muy lejos de mí, desde otro mar, describió entornos y tiempos que me resultaban propios. Lo descubrí en los noventas con Quién de nosotros, me seguí en desorden con Montevideanos y me clavé tanto pero tanto con Primavera con una esquina rota. Y sus poemas. A principios de los dosmiles me permití llorar con La Tregua (libro que adquirí en una segunda como a 10 pesos y que optimista como puedo ser lo presté con B de bye y no con V de vuelta). Recuerdo que leía apresurada el final sin poder enfocar las letras con tamaños lagrimones en los ojos. Aquella vez lloré por dos días.
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Pero no puedo decir que era sólo pensar en Mario lo que me hizo llorar el domingo. Había sido la anterior una extraña semana. Recién fue el Día de las Madres, que en mi caso además significa el cumpleaños de mi hermano mayor. El reencuentro de los siete miembros de la familia, más alguna representación de la descendencia, fue muy grato. Puedo suponer que durante la convivencia en silencio todos nos analizamos a todos y notamos esas pequeñas diferencias que la individualidad y la madurez hacen en cada uno, al paso del tiempo.
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Reflexiones seguramente absurdas -por estresantes- pero casi ineludibles inundan mi cabeza de vez en vez. Así esta semana. Que si mi trabajo, que si mi salud, que si el dinero, que pa’ qué me alcanza, que si mi estética, que si mis hijos [que aún no tengo], que si mis pasiones, que si mi amor, que si mi familia, que si mi casa, que si debo hacer más, que si el chingado futuro, que si me puedo alejar de todo, que si me quiero ir, que si al cabo somos mortales… Así se pone la condenada. A pensar. A imaginar. A callarse. A sentir que aguanta y otras veces sólo a disfrutar.
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En la semana me llamó una amiga mística que tengo. La más mística de las místicas amigas mías. Con decir que es curandera, que tiene como 70 años más la memoria genética azteca, y que una vez tuvo revelaciones sobre su destino conversando con una mariposa verde africana en el INAH de la Ciudad de México. Le he nombrado “La Señora Verde”. Cuando le contesté me dijo que me había llamado cuatro veces antes sin suerte de encontrarme. Le dije “no hay quinto malo” y agradecí su insistencia. Me platicó que su madre había estado enferma, casi moribunda, pero que Dios [Teotl] le concedió seguir viviendo. “Ahora todo se me resbala”, dijo alegre como suele ser. Enseguida me dio un consejo: “Trasciéndelo todo en las ideas, identifica al enemigo, sí, pero trasciéndelo todo”. Yo no le había preguntado nada. Finalizó con un “consiente a tu mami” y “recuerda que esta abuela te quiere mucho”. Colgamos.
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Siguieron los días con la cabeza ensimismada. Vi en la borrachera -del post party institucional de las expos artesanales, ferias del libro e inauguraciones de arte- a amigos que hasta confesaron su fascinación por mi bato. A una que otra mujer le hablé de conceptos feministas que ni yo practico. A todos los artistas les prometí redactar una nota pal’ periódico. Y con otros sólo intercambié miradas.
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La semana fue extraña, pero sólo en mi cabeza. La verdad es que el mundo sigue igual, aunque con un escritor menos. El domingo en la noche concentré la cruda de los ocho días anteriores con una mojadita de ojos y mi voz mal-imitando a una soprano. La muerte de Benedetti fue sólo la gota que derramó el llanto.
***
Con esta tendencia creo lloraré por semanas ante fatalidades más cercanas. Meses tal vez ¿Años? Lo único que sé ahora es que esta primavera dejó a mi esquina rota.

en cualquier parte


Rubí:
¿Te cortaste el cabello?
Cuarzo:
Rubí: ¡Qué chistoso! Piedra también se lo cortó ¡Ah! Y la Arena también, y se lo pintó de güero.
Cuarzo: ¿En serio? Igual el Polvo, bueno, él namás se lo cortó.

En eso entra Canutillo con su {nuevo} {mismo} {x} retocado look.

Rubí: ¡Ay! ¿Tú también?
Canutillo: ¿Qué?
Rubí: Tu pelo, te cortaste el pelo.
Canutillo: Ash…

Todo el tiempo Obsidiana los escucha. Cuando hay contacto visual la meten en su interesantísima charla.

Rubí: ¿Tú te hiciste algo en el pelo?
Obsidiana: Nop… bueno, sí: hoy me rasuré el pubis y las axilas ¿quieres ver?

Todos se retiran. Obsidiana logra su objetivo.

jueves 14 de mayo de 2009

paisaje urbano

Espectacular de la Asociación Ciudadana contra la Impunidad A.C. con las fotos de algunos desaparecidos, entre secuestrados y prófugos de la justicia.


Publicidad -porque de banca no sirve- de una de las muchas y proliferantes Casas de Empeño que han surgido a partir de la recesión económica

miércoles 13 de mayo de 2009

misantropía ante la pendejez


En la quiniela del periódico me tocó el Puebla. Ni hablar, creo que no tengo muchas esperanzas de salir victoriosa pero ya me embaucaron. Es de 100 pesos que en estos tiempos pues a casi nadie le sobran. La verdad iba a decir que no quería entrar, aunque a la vez me resultó buena onda que me consideraran. Me parece que esto de las quinielas cumple con una función de cohesión, de hermandad disfrazada de rivalidad futbolística entre compañeros de trabajo. Ya una vez el Pachuca me hizo acreedora a 700 pesitos (bueno, 800 con mi parte) y a la envidia de algunos cuantos, y quién sabe, chance y el equipo del Chelís da la sorpresa… en el estado de Puebla ya anda la afición con sus camisetas que anuncian estar “Chelices y contentos”. Espero que el optimismo de los poblanos alcance para que su club gane y yo -de paso- un dinerito.

Insisto, esto de la pasión futbolística (distractor social o no) permite se den intercambios entre personas que quizá no tengan otros temas en común. Es decir, podemos hablar de lo mal que anda el Cruz Azul o de la sorpresa que ha dado Indios de Ciudad Juárez o lo patético del descenso del Necaxa, sin comprometernos a temas políticos o de otra índole igualmente sensible y separatista. Porque hasta a los clásicos enemigos del balompié, fanáticos de Chivas y de América, les gusta compartir sus observaciones cual expertos analistas de la cancha. Aunque he de decir que en el Turis (barucho habitual de la Santa Cecilia) me ha tocado ver encontronazos semi violentos frente al televisor durante algunos partidos, pero supongo los grados de alcohol en el sistema hacen su parte.

Las conversaciones sinsentido, de esas para llenar el silencio “incómodo”, me fastidian. Y quizá el deporte también pueda jugar el papel de tema absurdo e irrelevante, pero lo prefiero por sobre el predecible comentario climatológico, por ejemplo. Además a mí los silencios me resultan bastante cómodos. No entiendo ese afán de algunas personas en pronunciar cualquier tontería sólo por decir algo, en opinar nada sólo por compartir el espacio, en hablar por hablar nada más por coexistir en el mismo salón-trasporte-filadelbanco-mercado... Tampoco entiendo las saludaderas besuconas y toconas indistintas entre los miembros de una familia, grupo de amigos y compañeros de labores. Es como devaluar el saludo, prostituirlo y quitarle su magia de contacto selectivo. Aunque quizá también sea soledad.

Y ya que estoy agarrando este momento de desahogo ante los inútiles códigos sociales (porque hay códigos sociales útiles), he de confesar que también me importunan los lugares comunes y el uso del lenguaje paja, o sea, del que no es concreto ni literario, porque las metáforas son interesantes.

El fin de semana nos reunimos mis hermanos, mis padres y yo en un convivio pozolero. Ahí conversamos de muchos temas y en algún punto comenzamos a ilustrar nuestros encuentros con otros ejemplares humanos. Fue reconfortante. Le expresé a mi madre el gusto de refrendar el origen y la congruencia familiar, y además me di cuenta que soy de las menos intolerantes, con todo y todo. Mi mamá se toca menos el corazón para rompérselo a otros, sin querer claro, y lo mismo mi hermano… es que simplemente reaccionan con naturalidad y mayores referentes. No es que sean [seamos] arrogantes, a pesar de que a la doble moral le venga más engracia la hipocresía y censure la honestidad de Ser. Tampoco son [somos] misántropos a diestra y siniestra, es nada más frente la pendejez voluntaria. “Creo que es una mezcla de una forma directa y despojada de sentimentalismos que heredamos y nuestra posición ante una sociedad que acostumbra disfrazar las verdades”, explicó mi madre. Yo “totalmente de acuerdo”.

Pero, bueno, también estoy consciente de las expectativas ajenas y puedo ser bastante diplomática. No me place atormentar a la humanidad.

(De vuelta al insustancial tópico deportivo, Puebla le está dando una recia al Monterrey $$)

Benvenuto

domingo 3 de mayo de 2009

Qué al caso


Si el aprendizaje después de esta “crisis sanitaria” es la precaución de lavar más seguido las manos, cubrir toses y estornudos, y evitar saludos que impliquen contacto humano a fin de preservar la salud y la vida, también deberían paranoiquearnos a toda la población con la crónica minuto a minuto de las muertes que hay en el país y en el mundo por diabetes, sida, cáncer cervicouterino y presión arterial, a ver si así se propaga la cultura de la prevención y más personas controlan su alimentación, dejan la vida sedentaria, practican sexo “seguro”, acuden con el ginecólogo (mujeres, claro), toman agua…

Porque de nada sirve traer cubrebocas ahorita y si se ha comido chatarra toda la vida, ni lavarse las manos constantemente si se han tenido múltiples parejas sexuales sin protección, ni evitar aglomeraciones si los riñones, la matriz o la próstata requieren cuidados. La única diferencia quizá sería morir más tarde o de una forma más dolorosa, pero así como que se está resguardando la salud no lo creo. Todo es mediático y las otras cifras mortales no reveladas con tonos alarmantes durante un bombardeo televisivo son altísimas, preocupantes y prevenibles. “El contagio de la Influenza se puede evitar” nos dicen, pero también la obesidad, las enfermedades de trasmisión sexual, y los decesos por diabetes y cáncer cuando son tratados a tiempo.

En un programa de radio local, de esos de tribuna de AM, un locutor reía acerca de una mujer que muy precavida con su cubrebocas cruzaba una vía rápida por debajo del puente peatonal, es decir, arriesgando la vida entre los carros, pero [¡eso sí!] muy prevenida de la Influenza.

jueves 30 de abril de 2009

un noble distractor

Andando por la zona río hallé este primaveral [y real] árbol lila y no pude evitar fotografiarlo (ok, seguramente sí pude). Contribuyo con un pedacillo del paisaje urbano tijuanense para dejar de pensar por un rato en epidemias, pandemias, endemias y cualquier otra paranoia apocalíptica.

miércoles 29 de abril de 2009

bajo la influenzia de la paranoia

Pos yo le creo al médico que dijo que si nos estresamos ante la psicosis que se está creando por la influenza porcina acidificamos nuestro cuerpo y por ende somos más vulnerables a desarrollar cualquier enfermedad (repito: cualquier enfermedad), así que la recomendación es andarse relax por la vida, siempre y cuando no haya indicios de algo anormal. Algunos de mis compañeros de trabajo, la poca gente que anda en las calles y todos en los centros de salud están con sus cubrebocas protegiéndonos [a los que no traemos] de sus posibles viruses y bacteriases, lo que supongo se agradece y lo que no-sé-si-sepan es para eso y no para protegerse a ellos mismos del ambiente. Además la indicación más enfática nada tiene que ver con la respiración, sino con evitar el contacto -con humanos o cosas- y lavarse las manos frecuentemente, cosa que mi [sinsentido por aleatoria] fobia a los gérmenes (¿germenofobia?) ya me había adiestrado a hacer. Jugando con el nombrecito de la posible epidemia, debo decir que además de las decenas de casos identificados con lo que podría ser Influenza, es preocupante haya millones de mexicanos intoxicados con la Influencia (léase: "paranoia") de los noticieros, que sobre la enfermedad poco informan, quizá porque poco saben, o tal vez porque poco se les permite. Igual sigo pensando que el trasfondo no es sanitario sino político, no sé cómo (aún no sucumbo a las hipótesis de los mails)... ya me llegará la iluminación.

sábado 25 de abril de 2009

últimamente...

la estrella -salón de baile ubicado en calle 6ta- ha cambiado de fachada


por la avenida Revolución figura la nadacongruente campaña del partido quezque ecologista por la pena de muerte... no dañen a los animalitos ni plantitas de la creación, sólo matemos a los ejemplares humanos que dan muestra de incivilidad, a pesar de que nuestro sistema penal-judicial-jurídico sea de lo más corrupto, a pesar de que ni siquiera tengamos en nuestras condenas el encierro vitalicio (cadena perpetua), a pesar de que las autoridades protejan a los verdaderos pederastas y asesinos señalados por las madres de las víctimas, generalmente pobres. Qué importa el atraso y la impunidad, optemos por el Ojo por ojo... que aplicado a conveniencia nos hará más justos, más democráticos, más primermundistas, más humanos


continúan manifiestándose familiares de los trabajadores que agarró el ejército en una [calificada como] narcofiesta hace más de 50 días, tiempo que los empleados del evento social tienen arraigados en la Siedo (Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada), de la Ciudad de México. Entre los detenidos está el grupo musical, los del sonido, meseros, cocineros...


en el camino a mi casa, en autobús, pude apreciar -junto con mis compañeros de viaje urbano- uno de los muchos operativos policiales que hay quezque pa' combatir el crimen... Bien por ellos y quizá por nosotros, aunque sí da mello ver tanto encapuchado con arma larga


y bueno, sigue el muro, se fue el calor creo que por unos cuántos días para dar paso a las tupiditas nubes. había alerta de influenza pero ahora se dijo es gripe porcina. mientras se deciden procuraré no saludar a nadie que tosa o estornude, bueno, mejor a nadie en general (ni en particular), será el pretexto perfecto e incuestionable para expresar mi espíritu antisocial, o -mejor dicho- selectivo

martes 21 de abril de 2009

"Vatimuice"

Resulta que tengo un par de hermanas que hoy cumplen años. Somos en total cinco hijos: el mayor es mi hermano [el único hombre]; le siguen mis hermanas gemelas, luego otra hermana y finalmente yo. Todos nos llevamos entre tres y cuatro años (salvo las gemelas que se llevan como 10 minutos), de tal forma que entre mi hermano mayor y yo -que representamos el ala tijuanense de la familia- hay doce años de diferencia. Cada uno tenemos rasgos muy característicos de nuestra madre, pero como es tanta madre ésta nuestra-madre-nuestra nos alcanza para ser parecidos a ella y distintos entre nosotros. Alcanza incluso para que las gemelas no sean tan idénticas, al menos en cuanto a personalidad porque físicamente han sido iguales toda su vida, con algunas distinciones propias de la edad y la vida en familia que cada una lleva. Ellas son tapatías y como tales tienen grandes ojos oscuros y pestañudos. Entre las dos suman tres hijos y es natural que diga que son hermosos, pero en verdad no habla sólo mi orgullo de tía joven. Mis dos hermanas son profesoras de secundaria, bueno, mis cuatro hermanos son maestros: los tres mayores de secundaria y la penúltima de primaria, todos con sus respectivos estudios de maestría (en pedagogía y en educación especial). Los cuatro son el ideal del profe’, es decir, tienen vocación, cultura, sensibilidad y sentido de justicia... son una muy buena influencia para las nuevas generaciones de bajacalifornianos.

Siempre he pensado que mis hermanas gemelas viven en su “mundo gemelo”, y esta observación no encierra ningún tinte crítico ni festivo, simplemente así es, digo, debe ser una locura tener a alguien igualito a ti todo el tiempo. Mantienen con su par una comunicación distinta a la del resto de los que nacimos singulares, cosa mental: en eso de los gustos personales siempre optan por el mismo estilo, aunque no vayan juntas de compras, y cuando una ha entrado en trabajo de parto la otra es la que ha sentido los achaques. Por teléfono aún no les reconozco la voz y cuenta mi mamá que cuando empecé a hablar fusionaba sus nombres (que no se parecen, a diferencia de muchos pares de mellizos que nombran casi igual) para referirme a ambas como una sola entidad. Las dos eran indistintamente Vatimuice. Más adelante descubrí que una era Vasti y otra Eunice.

Fue divertido crecer con ellas: son inteligentes, bonitas, responsables, ocurrentes y muy carrilludas (para aquel incauto ajeno al argot norteño, la carrilla es el afán de hacer burla a alguien que por lo general se lo merece, ya sea por cometer un error o por ser simplemente blanco fácil de chistes por alguna característica en especial. La carrilla puede durar años... al menos con mis hermanas). No quiero rayar en el sexismo al hablar de sus dotes culinarias, así que debo decir que además de ser destacadas en su profesión, cocinan exquisito. No toman ni fuman, tampoco viajan mucho. Viven con tranquilidad y cautela. Consienten a sus hijos y a sus esposos, y se consienten a sí con algunos aparentes lujos.

Creo que aprendí a ser más observadora al tener que diferenciarlas. Por ser la menor estuve al cuidado de mis hermanos cuando mis padres tenían que trabajar, estudiar o salir de viaje, así que antes de experimentar con sus hijos todos experimentaron conmigo [y hasta eso que puedo decir que salí bastante bien]. No cometeré la imprudencia de decir cuántos años cumplen (que a mí me da igual pero no sé a ellas) pero diré que son treintayalgo años, o sea, jóvenes (Feliz natalicio, feliz abril, feliz año).

{Abriré una cheve a su salud, al fin que todo festejo es bueno para brindar y además ha hecho un calor tan intenso que ya empiezo a creer que eso del calentamiento global no es puro cuento}

viernes 17 de abril de 2009

no, no es ella

...en serio, ella no es Julieta, aunque así lo aseguren quienes la ven por algunos lugares de Tijuana y San Diego. Ella es Yvonne Venegas, gemela de la cantante de mismo apellido y misma cara... un poco más delgada, menos fashionista y algo de fotógrafa... nada más.

incesante


No sé en realidad en qué se basa la campaña esta incesante del IFE ante los próximos comicios, es decir, sí entiendo la importancia de convocar a la participación ciudadana [aunque les dé por no respetar los votos], pero mi duda radica en esto del bombardeo de spots, digo, ¿servirá atosigar a todos los televidentes y radioescuchas con esto de que debemos participar para que la democracia crezca? Además me resulta semánticamente incorrecto eso de que la “democracia crece”. Todo el día y toda la noche el IFE nos está diciendo que debemos participar, tener nuestra credencial vigente, verificar que estemos en la lista nominal, etcétera, etcétera, porque así “nuestra democracia crece”. ¿Hay entonces pequeñas democracias? ¿democracias púberas? ¿Es nuestra democracia mexicana chiquita? No soy precisamente absolutista pero me parece más sensato pensar que hay democracia o no la hay. Punto.

Y bueno, ahora he visto y escuchado muchos spots que en el fondo y en la superficie son la misma cosa, con algunas variaciones mínimas, como que si es un personaje masculino el que termina el anuncio dice “…y crecemos todos”, y cuando es una mujer dice “…y crecemos todos y todas”. O sea, la incluyente en esto de la equidad de género tiene que ser la mujer. Salvo por un spot en que quien termina la frase es una anciana diciendo “…y crecemos todos”, lo que me hace suponer que la gente de la tercera edad no debe ser considerada en sexos, al menos por el IFE.

En general toda esta campaña gira en torno a decirnos a los mexicanos que debemos tenerle fe al IFE, así casi religiosa, incuestionable y desmemoriada. Voten y quizá esta vez no hagamos fraude. Voten y tal vez contemos bien los sufragios. Voten que al cabo no es elección presidencial. Por lo pronto no nos queda más que chutarnos los bloques políticos por episodios de tres minutos en tres minutos, que bien sirven para echarse una vuelta al baño, preparar una botana, hacer alguna breve llamada telefónica, checar el correo o caminar al refri por una cheve y continuar disfrutando de nuestra programación favorita… o bien, sirve para recordarnos que la vida es muy corta como para estarla desperdiciando frente al televisor en los canales de Televisa y TV Azteca.

lunes 13 de abril de 2009

contrapruducente


¿No es contraproducente eso de que los católicos anden cuidándose de las carnes durante unos días, por lo de la Semana Santa, y justo en esos días la alimentación sea con productos marítimos, como pescados, conchas y otros menesteres cuya fama afrodisiaca es bien conocida? Yo por eso laica, sibarita porteña y desinhibida todos los días del año.

viernes 3 de abril de 2009

mira mira

Gratos son los recuerdos de muchos maestros que tuve en la universidad porque en verdad sí hubo quienes contribuyeron a ampliar mi espectro acerca de temas importantes. Tuve maestros socialistas e indigenistas que nos hablaban del espionaje del que eran víctimas mientras nos proporcionaban algún material didáctico subversivo pidiéndonos discreción para no meterlos en broncas. Tuve maestros con los que entendí más las formas gramaticales del español con sus fórmulas y conjugaciones aunque al final de la clase dijeran “pero mientras se cumpla el objetivo de la comunicación, no importa cómo se expresen”. Hubo profes pedantes e ignorantes con quienes discutí hasta provocar su renuncia, y luego por pura prudencia iba a pedirles que por favor se quedaran en la universidad (aunque fueran pésimos y siguieran haciendo daño a las nuevas generaciones). Hubo también los de la cura, los que nos encontrábamos en los conciertos o en los antros y los primeros en apuntarse a los viajes “de estudio” a Cuba. Pero también hubo los grises, los mediocres cuyos nombres he olvidado.
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Una de esas profes ha recuperado el nombre en mi memoria porque la vi en la televisión. Se trata de Alejandra, mi ex profe de Periodismo Cultural que se la pasaba menospreciando a los nacos e iletrados. La vi detenida, esposada y toda la cosa, presentada ante los medios por la PGR por presuntos vínculos con el narcotráfico. Resulta que se le acusa de traer dinero -proveniente de la venta de droga- del otro lado a éste, o sea, de Estados Unidos a México. Y bueno, se le acusa de esto porque ella así lo confesó el día que la hallaron con 30 mil dólares en una bolsa de regalo que no pudo justificar, pero no sólo eso sino que ella y su acompañante, es decir, su marido, condujeron a las fuerzas policiales a la captura de quienes recibirían ese dinero, unos colectores que al agarrarlos ya tenían más de medio millón de dólares en efectivo, los cuales no alcanzaron para corromper a los heroicos oficiales. Ahora todos están detenidos, la profe arraigada y la comunidad estudiantil pasmada.
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Sabias fueron las reflexiones del administrador Director de la Escuela de Humanidades, donde todavía daba clases la profe Ale hasta su captura. El muy aguzado compartió ante las cámaras de los noticieros lo que a los universitarios les dice: “esto NOS puede pasar a cualquiera”… chale. Ni hablar.
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Ya una vez escribí en el blog sobre esta profe, sin su nombre porque en verdad no me acordaba. Y heme aquí que nuevamente es tema de redacción. Nunca lo hubiera imaginado.

ahí 'nomás' pa que no digan que no pasó

Desde que me enteré que venía Luis Carlos Ugalde a Tijuana a presentar su libro ‘Así lo viví’ (que para mí es el equivalente a ‘Mi veldá’, producto de los escándalos entre Niurka y Juan Osorio, es decir, la justificación manifiesta) supe que algo tenía que hacer. Me sentí indignada, ofendida, agredida por tan grosera sinvergüenzada, sentimientos que incrementaron cuando supe que además el muy descarado venía a lucrar con sus seguidores, al venderles la entrada para algunos desayunoconferencias que ofreció tanto en Tijuana como en Ensenada. De su giracampañapanista por el estado sólo había una posibilidad de confrontarlo y eso era en el Cecut, lugar donde anunció presentaría el mentao librejo, único encuentro abierto para la ciudadanía ya que sus anteriores compromisos habían sido exclusivos para el Consejo Coordinador Empresarial, Coparmex y la prensa.

[así empezaba la presentación: quitando sillas pa' que no se viera tan vacío]

El día de la presentación le escribí un mail al Cuervo en donde le comenté el atrevimiento del susodicho defraudador y le planteé ir a manifestarnos al centro cultural. A los pocos minutos me contestó con un Querida [Minombre]: efectivamente, no tiene madre ese cabrón y me pasó su número telefónico (que ya tenía) para ponernos de acuerdo. Le llamé y me preguntó a qué hora estaba anunciado el rollo en el Cecut, le informé y enseguida continuó ¿Va tu bato? que al contestar afirmativamente siguió con un Pues ya somos tres. Quedamos de vernos a las seis y media en La Bola para de ahí ingresar a El Cubo (así es, el Cecut es una clase de geometría).

[exhibiendo el verdadero título del libro]

Llegamos tarde -como de [mala] costumbre- y nos metimos a esperar la presentación. En el estacionamiento ya habíamos visto cómo llegaba el exconsejero con su hidrocefálico aspecto, siendo transportado por reporteros de un canal (de tv) oficialista local… seguramente venía de dar su informe aquienleimporte. En el recinto vimos varias decenas de personas de distintas apariencias: unos muytrajeados y otros másbienregulares.

[sillas esperando a las multitudes que nunca llegaron]

Saludamos al Cuervo y nos presentó a algunos camaradas. Eran los másbienregulares. El ambiente anunciaba que algo iba a pasar y cuando nos sentamos para calmar la ansiedad el Cuervo se ubicó a mi lado y me dijo Vamos a tomar la tribuna. Diputados y aspirantes a diputados panistas así como los altosmandos de Coparmex empezaban a observarnos: éramos los distintos aunque en realidad éramos mayoría. Entró Ugalde y una reportera de Televisa empezó a entrevistarlo en la puerta, pero a los pocos segundos fueron interrumpidos por una voz que a escasos centímetros le gritó al infausto ¡¡Mataste la democracia. No tienes vergüenza!!. En eso empezamos a aplaudir y a gritar ¡Obrador, Obrador…! ante el desconcierto de los que acompañaban al deplorable. Mi hombre corrió a tomar fotos del momento porque en cuestión de un minuto ya estaba tomada la tribuna por hombres y mujeres que exhibieron lonas con la cara de Ugalde y leyendas que recordaban la dolorosa verdad del fraude electoral del 2006, el mismo en que el personaje en cuestión fue parte fundamental, por más que recorra la nación negándolo.

[Obrador, Obrador, Obrador...]

Adjetivos desde “demagogo” hasta “mamón” se dirigieron al exfuncionariohoynadie, y éste en un intento por calmar los ánimos nos salió con un sobadísimo e inútiltresañosdespués “dialoguemos”. El Cecut quiso recuperar el control a través de una señora anciana y tiernísima que nos pedía regresar a nuestros lugares, me imagino que se refería a la calle. No lo hicimos. Luego llegaron los guardias de seguridad que tampoco lograron gran cosa, sólo cerraron las puertas a las galerías, con la instrucción de resguardar la obra frente la amenaza que representábamos. Creo que cedimos ante la directora del Cecut, sólo para quedar a los lados del presídium enmarcando la presentación, ya saben, para darle un toque de realismo.

[ahí de rojo estaba la señora de un primer intento por aplacar el alboroto]

Habló la funcionaria cultural dando a conocer el orgulloso currículo del corrupto, donde -por cierto- no mencionó su destacada participación (del monigote ahí presente, no de ella) en concretar el fraude presidencial. Siguió el turno de Luken Garza, candidato por imposición a diputado del PAN (o sea, dedazo interno), leyendo una justificacióndelajustificación que esa tarde planeaban presentar. Terminó y los bienllamados aplaudidores aplaudieron, como si estuvieran en un concierto de Raúl Di Blasio, a quien supongo aplaudirían mucho también. Sin embargo y para continuar con el aire de pluralidad, sus palmadas encontradas se equilibraron con nuestros abucheos. Cuando el falaz cabezón se disponía a hablar, el Cuervo informó que era momento de marcharnos, ya que el pelele ese no merecía nuestra atención. Rojo como un tomate rojo (porque hay verdes) sonrió, mientras algunos de sus finísimos fans nos despedían con el argumento irrebatible del dedo medio alzado. A la salida cantamos ¡Es un honor estar con Obrador!, nos tomamos la foto del recuerdo en las escaleras y tras observar la pobre convocatoria a la presentación una compañera gritó lo evidente: ¡Seguimos siendo mayoría!

[un ciudadano leyendo atento las lonas mientras un guardia solicitaba a los manifestantes sentarse]

Cuando estaba afuera del recinto noté que mi hombre no venía conmigo, se había quedado tomando fotos de las reacciones de los pocos y muy intolerantes reunidos, y creo que no se dio cuenta de mi salida triunfal. No quise regresar porque ya me había salido muy digna con el puño izquierdo alzado, y además había un funcionario del Cecut -exprofe mío de la universidad- que se nos quedaba viendo desde la puerta, me preocupó quisiera tacharme de fantoche al retornar después de tan simbólica retirada, así que preferí le quedara claro a qué fui y con quiénes.

[risa nerviosa]

Antes de despedirnos entonamos un clásico ¡El pueblo unido jamás será vencido! ya con mi hombre incorporado al grupo, que después de buscarme por un par de minutos en la presentación notó mi ausencia, pequeña pero significativa.


Nos congratulamos de hacer presencia en la onda esa grotesca y fufurufa, porque al menos quedó constancia de que Baja California no es tan pasiva como muchos creen. Le pregunté al Cuervo que si quería un aventón al centro y nos dijo No ¿van al Zaca? Le respondimos que sí y nos dijo que a lo mejor al rato le caería. Le llamé a mi mamá para narrarle la hazaña, la cual le causó orgullo y risa. Me escuchó con su mano izquierda empuñada y su mano derecha sosteniendo el teléfono, obviamente, y me llamó su combativa hija.

[tomando notas para no vernos]

Buscamos la toma de Televisa en el noticiero y nada. Llámenme ingenua (o pendeja) si quieren, pero todavía creo en la responsabilidad social de los medios, en la veracidad, la objetividad y la imparcialidad. Nadie publicó nada. Como nadie publica nada de injusticias, de los pueblos indígenas, de las altas cuotas de las universidades públicas, de la militarización de la ciudad… Pensé entonces que mi labor no había terminado ahí, así que redacté una nota meramente informativa narrando el suceso. No iba yo en calidad de reportera (aunque para los ojos de quienes trabajan en los centros culturales sea sólo eso y no persona), pero alguien tenía que dejar testimonio de que pasó lo que pasó aunque no fuera tanto. El día que publiqué el texto -con las fotos de mi hombre- el director del periódico y el jefe de información me mandaron llamar. Acudí nerviosa y teniendo regresiones del anterior director que me PROHIBÍA escribir lo que fuera de AMLO. Al reunirme con ellos me asignaron realizar un reportaje sobre el medio ambiente y respiré. Pero enseguida el direc me preguntó si cubrí lo de Ugalde. Al platicarle sobre las protestas lopezobradoristas me dijo Claro y opinó lo que ya sabíamos: nada tiene que hacer un personaje como él en un centro cultural… Si no es ningún intelectual, dijo. Volví a respirar.

[nótese el lenguaje corporal de quienes se mantienen sentados ignorando nuestra salida]

En internet mi nota quedó perdida a pesar de que sí aparece en el portal del diario. Supongo que las fuerzas del mal se infiltran a todos los niveles posibles para mantener a la comunidad ignorante. Ni pex, no se puede luchar así como así contra todo un sistema encargado de patentar y perpetuar mentiras.

[saliendo del lugar muy contentos]

[el Pueblo unido jamás será vencido]

martes 17 de marzo de 2009

más vale xolo...

Como la chocante gripe no se me ha quitado desde hace más de una semana, el domingo no pude levantarme temprano para ir al juego del Club Tijuana Xoloitzcuintles de Caliente. Mi hombre fue por una birria -que siempre se agradece al despertar- y yo me armé de valor para meterme a la regadera. Regresó con los tacos y me encontró desnuda, pero entre toses con flemas, fluidos nasales y un constante y punzante dolor de ojo derecho, así que lo mejor fue continuar cada quien en lo suyo. Empecé a arreglarme para ir al encuentro futbolístico, pero como éste ya había empezado -dadas las tardanzas propias de la enfermedad- decidimos escucharlo por la radio.
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A penas unos minutos habían transcurrido cuando cayó la primera anotación. El narrador no supo informarnos de quien había sido y mientras cantaba el larguísimo ¡gooooooooooool! imaginábamos nuestra ventaja. No fue así, los Alacranes de Durango abrían el marcador a su favor. Seguimos comiendo un tanto enfurecidos cuando al poco tiempo nuevamente irrumpió la narración el barítono grito de gol. Supusimos se trataba del empate pero nada, ahora los Xolos perdían 2 a 0. Le dije a mi hombre que fuéramos aunque sea al segundo tiempo, al puro argüende, y él, con algo de renuencia y abriendo una Tecate, propuso sujetarnos al marcador del término de la primera mitad, ya que si seguíamos perdiendo no le veía mucho caso. En eso el locutor nos informó de un penal a favor del equipo de casa, el cual cobraría Enríquez, el número 10. Con eso acortaríamos la distancia entre los dos equipos y recobraríamos algo de dignidad… pero nel: el pinche portero duranguense paró el tiro del delantero ¡Puta madre! El coraje incrementó.
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Desganados, nos convencimos uno al otro que la suerte del equipo dependía de nuestra presencia en el estadio, y todavía con la moral decaída optamos por salir del encierro. De pronto, casi para el medio tiempo, otro gol. “¿Ahora de quién?” nos preguntamos y el personaje sin rostro nos contestó “¡de los Xoloitzcuintles!”. Subimos al carro.
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Las calles estaban casi vacías. Supongo que así es cada domingo como a eso de las 2 de la tarde, por eso no demoramos en trasladarnos de la casa al estadio y para nuestra fortuna, como el caos del inicio del juego ya había pasado, hallamos estacionamiento justo frente a uno de los accesos al estadio rojo, no a dos kilómetros de distancia entre las jirafas y los leones, como de costumbre [es que el dueño del equipo también tiene un zoológico]. Al ingresar nos indicaron que el boletero ya se había ido así que podíamos entrar sin pagar. Perfecto. De todos modos los boletos me los había obsequiado un compañero de trabajo. El siguiente reto fue encontrar lugar porque estaba lleno, qué digo lleno: llenísimo. Un hueco entre el muro humano de la última fila y los palcos donde se sienta la familia Hank permitió me colara y tuviera una vista decente del partido, al lado de un señor chutalero que no dejaba de decirles “pendejos” a los jugadores.
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Muchos, muchísimos, fueron los intentos de los Xolos por anotar el gol del empate pero éste no se concretaba gracias a los cochinos duranguenses. Y no es que me caigan mal los de Durango, en realidad conozco a muy pocos de allí (y me parece que no tienen identidad, así que ni bien ni mal), pero estos que conforman su liga de ascenso a Primera División sí que son puercos. Patadas al cuerpo, manotazos, nalgaditas, caricias al cráneo, y susurros al oído conformaban su estrategia para debilitar a los jugadores tijuanenses, cosa que el narrador de la radio nunca nos dijo. El árbitro, uno de esos sin carácter, nada marcaba, ni le auxiliaban los auxiliares, que por cierto teníamos a una celebridad entre ellos: Rita Muñoz, árbitra asistente mexicana. El Central sacó tarjeta roja a varios arácnidos, tanto dentro del campo como de la banca, pero nadie le hacía caso al pobre hombre. En el tiempo de compensación, después de varios conatos de bronca, marcó otro penal a favor de los perros aztecas y ahí fue cuando enloqueció un duranguense, el número Seis, que además de escenificar que el árbitro estaba comprado empezó a mentarnos la madre a toda la afición, como muñequita de cuerda o doncella poseída que no dejaba de elevar un codo hacia la tribuna.
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Los vasos de cerveza, con o sin ella, llovían desde todas direcciones hacia el campo, al tiempo en que una voz nos suplicaba no arrojar objetos a la cancha. Por fin las arañas ponzoñosas (no es mi culpa que se autonombren Alacranes) dejaron a Enríquez volver a tirar un penal y ahora sí entró el gol del empate. “¡Sin llorar, pendejo!” le gritaba mi vecino chutalero al número Seis.
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Menos de un minuto después el dizque-árbitro pitó el final del encuentro, lo que más bien detonó el inicio de los golpes. Se hizo una ensalada humana entre jugadores y cuerpo técnico de ambos clubes, hasta vimos cómo le entró a los patines un fotógrafo con todo y su chaleco de prensa, sin dejar de tomar fotos, me imagino que de sus pies contra las rodillas del duranguense. Entre varios le bailaron una danza azteca al número Seis y un enanito de los Xolos se puso al tú por tú con el gigante portero Alacrán. Enseguida los foráneos corrieron a los vestidores pero para seguir peleando con cuanto trabajador del recito se encontraron. Hicieron destrozos en las instalaciones y hasta le aventaron una llave de las regaderas al hijo del dueño del estadio, que al parecer logró esquivarlo.
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Nosotros, es decir, las casi 15 mil personas reunidas, seguimos con los cánticos que La Masacre (porra del Club Tijuana) nos ha enseñado a lo largo de estos encuentros y cantamos con toda la potencia de nuestras gargantas ¡Fuerza Tijuas! Hasta que la empresa Caliente nos invitó a un segundo distractor dominical: carreras de galgos. Entonces sin pensarlo demasiado fuimos al galgódromo.
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Bien me lo había planteado desde un principio: vayamos al argüende, y argüende tuvimos.

lunes 9 de marzo de 2009

sigue el muro

(hoy pasé por allí y ya estaban echando pavimento junto la nuevo muro para que se desplacen más rápido los border patrol, también vi a un hombre con una pierna en México y la otra en Estados Unidos)
(nótese: muro nuevo arriba, bien brillosito, muro viejo abajo)
(a lo lejos, el mar y la esperanza de una vida mejor)
(me pregunto qué nacionalidad tendrán los obreros del nuevo muro ¿mexicanos? no, qué va)
(después del muro, el otro muro)

fin de semana

Con el privilegio que significa formar parte de la prensa tijuanense y sus consabidos [y ocasionales] beneficios, fuimos invitados a la apertura de las nuevas exposiciones de El Cubo, el nuevo museo del Cecut que de martes a domingo mantiene sus puertas abiertas con una cuota como de 45 pesos para ingresar a cada exposición, así que había que aprovechar. Llegamos después de las palabras alusivas a toda inauguración pero alcancé a desempeñarme con el profesionalismo esperado y entrevisté a la directora del Cecut. Luego fuimos por la copita de vino de rigor y empezamos a snobear por cada piso. El Cubo es un laberinto que todavía no descifro del todo pero es agradable. Una exposición, montada en Tijuana por la Fundación Televisa, es Gabriel Figueroa. Cinefotógrafo. Es muy buena. Recomiendo en la Sala 2 el cubículo donde está la serie de imágenes eróticas, nada más que ya le pusieron audio de los fragmentos de las películas y quitaron la rolita agogó que estaba originalmente. La otra exposición se llama Afinidades Estéticas y también es muy interesante, es la tradicional exposición plástica que tiene pintura, grabado, dibujo (caricatura) y escultura, sólo que con el mega-plus de que se trata de obras de artistas como José Clemente Orozco, Dr. Atl, David Alfaro Siqueiros y Raúl Anguiano. Maestros.

afinidades estéticas


Fue una noche de reencuentros porque vi mucha gente que cuando estaba en la universidad veía casi diario y al paso de los años, que han sido pocos realmente, he dejado de ver. Excompañeros y exprofesores. Más tarde fuimos al cumpleaños de una amiga de mi generación de la licenciatura que para invitarme primero me hizo algunos reclamos por mi ausencia a sus convocatorias sociales y enseguida me dio un ultimátum, así que no hubo manera de negarme. Lo malo es que la gripa ya empezaba a hacer sus estragos y el bar donde fue la cita no lo conocía, por lo tanto no se me dio mucho eso de la adaptación. Entre los que vi en El Cubo y los que vi en la fiesta de mi amiga había ciertos rasgos similares al sí-mismos de hace cinco años, pero también noté en algunos algo de anorexia y en otros algo de gordura. Eso de la autoestima hace lo propio. Yo me contaría, obviamente, entre los que están similares a su pasado remoto, aunque también considero que -parezca ironía o no- se me ha quitado la arrogancia y me ha entrado más la conciencia. Y bueno, kilos van y vienen, no sólo de la grasa corporal sino también de la cantidad de cabello (de cualquier parte del cuerpo) y de la longitud de las uñas de las manos.
Le dije a mi amiga que debo tener su número telefónico grabado en mi celular porque de lo contrario no respondo. Es que neta que no deja de timbrar a todas horas y en todo momento (como eslogan de Notivisa) y si viviera pegada a ese aparatejo no tendría vida (de vez en cuando se me da el azote laboral).

Gabriel Figueroa. Cinefotógrafo


El domingo, Día Internacional de la Mujer, fuimos al estadio rojo a ver los Xoloitzcuitles ganarle a los Rayados 3 por 1. Luego celebramos escuchando el reggae-funk de Somos Uno y la Tecate Roots. El vocalista del grupo me reconoció entre el público, mientras yo danzaba con un vaso jumbo de cheve en la mano, y me envió un saludo por el micrófono. Fue chistoso. Ahí nos encontramos a un amigo que según dijo -y según notamos- no había dejado de pistear desde la noche anterior, en la fiesta de cumpleaños de nuestra amiga. También saludamos a otra excompañera de estudios que me confesó que eso de ser madre no lo cambiaría por nada pero me aconsejó esperar porque "muchas cosas cambian". Cada quien su desahogo. Brindamos por el Día de la Mujer.
Más tarde fuimos mi hombre y yo a la conferencia sobre Tina Modotti que impartió Gregorio Luke con imágenes de la artista proyectadas en la bola. Hacía mucho frío y creo que eso terminó de instalar el virus griposo en mí. La ubicación de la conferencia estuvo alucinógena, surrealista, viajada, pero Luke nos desconcentró a todos cuando a él le desconcentraron los claxonazos de los gringos y pochos que hacían fila para regresar al otro lado. ¿Acaso nadie (de los organizadores) recordó que el domingo se hacen filononas infinitas frente al Cecut para cruzar la línea? Los desesperados continuaron su camino hacia el vecino país y el experto en arte siguió con su conferencia, hasta que una extraña voz (masculina e indescifrable) hizo interferencia en el sistema de sonido. Me recordé de una vez que me dieron gato por liebre y ya andaba escuchando voces extrañas. Cosas raras de la vida. Nosotros hallamos estacionamiento en la banqueta así que desde el carro, un poco resguardados de la intemperie, preferimos ver las imágenes de la bola con nuestro propio sonido, o sea, música de Silvio Rodríguez, Amparo Ochoa y de Yann Tiersen.

miércoles 4 de marzo de 2009

shows


Vimos a Bunbury este martes, fue el primer concierto en México de su gira mundial Hellville... bueno, hoy es el segundo también en Tijuana (quesque por la demanda se abrió otra fecha). Fue, además, el primer espectáculo así roquero y de gran convocatoria (y euforia) del año en la ciudad.


Aunque el primero-primero que me puso a bailar y a gozar muchísimo en este 2009 fue de Los Jaigüey, liderado por Poncho Figueroa (bajista de Santa Sabina), ellos traen un rollo rock-blues-jazz-agogó-boleroso-cumbianchero genial, que obviamente le da una arrastrada a muchos-muchos que se creen innovadores, propositivos o hasta retro. Lo único es que no hubo buena difusión y por lo tanto casi no le cayó raza. Pero para mí, hasta ahorita, ha sido el mejor concierto del año.