sábado, 19 de enero de 2019

España

El año pasado estuvo tremendo por muchísimas cuestiones (personales, familiares, académicas, políticas, nacionales...). Fue un año de locura, de rupturas necesarias, de tejer nuevos amores, de replantearme la vida entera y también de muchos viajes. Uno de esos fue a España, lo que significó cruzar por primera vez el océano Atlántico. Hicimos el viaje familiar y parejil en un contexto muy bizarro por las interacciones del momento, pero sigo pensando que de todos modos era el tiempo de hacerlo, ya que al regreso se reconfiguraron muchas cuestiones en torno a mi familia por motivos de salud. Así que, a pesar de que el contexto fue extraño, después no se hubiera podido. Fuimos porque mi novia y yo participamos en un Congreso de Estudios Americanistas en distintas mesas con -obviamente- distintas ponencias: yo en los ejes de género y espacio, y ella en antropología y ética. El Congreso fue en Salamanca, así que dadas las rutas viajeras y los días reservados pudimos conocer Madrid, Salamanca y Bilbao. Mis impresiones pueden pecar de clasistas o colonialistas pero deben entender que fuimos en situación de turismo, lo que implica tratar de aprovechar el tiempo para conocer los puntos más populares, comer bien, beber mejor y dormir reparadoramente. Así que tuvimos una estancia privilegiada de donde mi valoración va así: la mejor cerveza que he probado, la mejor comida que he comido, el mejor café (y eso que ya fui a Colombia). Sin duda una estancia corta no te permite conocer a profundidad ningún lugar, pero sí permite percibir si es un lugar al que volverías con más calma o del que de plano no quisieras saber nunca más nada... y pues nosotras sí volveríamos. La interacción con lxs españolxs fue poca por la condición de turistas, así que de eso no puedo hablar mucho. Aunque sí diré que noté pocas habilidades para socializar amablemente, es decir, interacciones un tanto hostiles o aleccionadoras. Inflexibles. Y ahí sí no sé si se debe a una cosa de racismo, digo, al final era evidente que somos mexicanas y que no tenemos un estatus económico de derroche. Porque, eso sí, España es muy caro. De los lugares visitados, Bilbao es el más caro. Con decir que ni un solo souvenir nos trajimos, más que las imágenes que registraron nuestros celulares y cámara. Las ponencias quedaron muy bien, y a ambas nos invitaron a publicar posteriormente parte de nuestro trabajo. Fue un viaje muy productivo que, hay que decirlo, terminamos de pagar recién en diciembre (el viaje lo hicimos en julio). Así las cosas.
































1 comentario:

Manuel HL dijo...

Valió la pena el viaje y que vengan más, saludos.