Fueron 18 los videos participantes, provenientes de 6 países latinoamericanos (El Salvador, Perú, Chile, Colombia, Brasil y México). Un jurado internacional -conformado por personas que se desempeñan en áreas vinculadas al video, a la ciudadanía, al periodismo, a la academia- otorgó tres premios. El primer lugar lo obtuvo ‘Extraño al tránsito’ de Brasil al abordar en su material los retos de los transeúntes para trasladarse en vías no adecuadas, no incluyentes, dentro de sus ciudades (no aptas para ciclistas, ni para personas en sillas de ruedas, y casi para ningún peatón). El segundo lugar fue para Chile con el corto documental ‘El encuentro’, que trata acerca de las manifestaciones estudiantiles de dicho país, retratando los bríos combativos de manifestantes no violentos, la unidad de los inconformes por mejorar su país, y la represión -siempre absurda, innecesaria, excesiva- de las fuerzas armadas hacia jóvenes y mujeres. El tercer lugar fue para México con el video ‘Los murales de Tijuana’, que muestra la voluntad de artistas urbanos fronterizos por resignificar el espacio público al intervenirlo con arte, buscando con ello dar otra imagen de la ciudad hacia el exterior así como al interior de la misma, labor que hacen de forma independiente (es decir, no necesariamente organizados ni con recursos públicos).
Además de los videos ganadores hubo participaciones muy interesantes, algunas que se apreciaban demasiado producidas (con guión, varias cámaras, efectos especiales, actores) y con conceptos imaginativos, muy estéticos. Si bien estos videos con mayores recursos (al menos en equipo, me refiero) resultaron gratos a la vista y al cerebro, como espectadora preferí los de temática documental, los que se acercaron más al lenguaje periodístico, pese a que algunos tuvieran errores técnicos (de audio, calidad de imagen o en las transiciones, por ejemplo). Seguro para el jurado no fue una tarea fácil. Del video ‘Los murales de Tijuana’ me gustó su dinamismo (no me pareció cansado ni repetitivo), el colorido (claro, el tema se presta para ello), la alegría (que se percibe mediante la música, además de todo lo visual), y el valor que se le da a los testimonios de tres muralistas como los actores principales de este movimiento de arte urbano. Ellos narran parte de sus objetivos como artistas urbanos, expresan su amor por Tijuana e incluso refieren a grandes maestros del muralismo, de quienes adoptan la premisa de que el arte es el arma con que la sociedad puede defenderse de los desasosiegos de la vida.
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