miércoles, 2 de noviembre de 2011

de cómo el arte puede sacarte de una sobredosis

Resulta que andaba escribiendo algo acerca del get-over-it y del let-it-go y del moving-on y filosofías por el estilo, cuando –revisando otros asuntos en la red– empecé a leer del desalojo de manifestantes en Ciudad Juárez. Leí un encabezado que me llevó a muchos encabezados, hasta que abrí una nota y luego algunas otras notas. Así uno snorkelea por las aguas éstas de la información ¿no? Ello me hizo recordar la necesidad de un Estado de derecho y en fin, todas esas cosas que deprimen de este país. Vi las fotos de los amedrentados y por un instante imaginé ser alguna de esas activistas hippitecas que un policía sujetaba por el cogote. La indignación, la tristeza, el miedo, la ira.

Pensé también en las represiones pequeñas (pero represiones al fin) que hacen las policías en Tijuana a veintipocos manifestantes, las represiones silenciadas a los ambientalistas en otros estados de la república, las represiones diplomáticas y numerosas de Nueva York, las represiones brutales de medio oriente y África, las represiones de los propios países de América Latina de éstos y otros años. Cuando de pronto me poseyó [¡aaaaaaaaaaaaaaaaaaah…!] la paranoia. Respiración acelerada y pensamientos fatalistas. Nuevamente a buscar antídoto, porque no es la primera vez que me quiere dar una sobredosis de desasosiego. Giré la mirada hacia arte, a una foto tan genial, joya que (snorkeleando) me hallé: un Bansky que adquiere vida [a Banksy comes to life]. Un personaje (un esténcil pintado en aerosol) creado por un muralista caracterizado por un performer para ser fotografiado por otro artista y simular el mural en 3D. Mi cabeza enloqueció por un segundo y se regocijó. La creatividad me pone a suspirar. Tanta belleza.

He estado charlando con muralistas tijuanenses, les he interrogado sobre su trabajo y les he reconocido su labor que sé es grande, porque nos hacen voltear al arte y tal vez –momentáneamente– salvarnos. Ellos lo saben y por eso hay tantos murales (estos artistas me resultan de los menos arrogantes, por desprendidos). Murales para salvarnos, para defendernos, para ponernos a reflexionar e imaginar. Es lo que me explican. Y yo –que me estaba intoxicando de zozobra– fui redimida por una pieza que honra la obra de un muralista, o sea: “el mural exterior también sirve en interiores”.

Cambié de página, encontré mi sesión de fotos Catrina y sonreí un poco. Dos horas que dediqué a maquillarme, otras tantas a posar, a fotografiarme y enviar fotos a mis hermanas, a quienes (me respondieron) les ha gustado tanto que quieren las maquille y seamos así un cuarteto de Catrinas... nunca me he sentido en la familia equivocada. Todo ello me reanimó. Supongo que para eso es el arte. No dejé de pensar (cuestionar, repudiar) las represiones de Juárez –como no dejo de pensar las represiones lejanas de tiempo y sitio, y las cercanas, y las futuras–, mas me dio esperanza recordar que esto otro, lo que es artístico, es parte del mismo mundo.
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fotos: esta mera
[1] mural (in progress) de Ariana Escudero homenaje a Monsiváis
[2] durante el inicio del campamento Occupy Tijuana
[3] muralista Kafy del Colectivo HEM
[4] yoyo

5 comentarios:

Arevalo dijo...

Oye, Tijuana es arte... Hey, tú también eres arte, te quedó bien de aquellas tu disfraz. Saludos y hasta luego.

Anónimo dijo...

En un blog desos que escribes comentabas que tu familia dan el grito de independencia y que tu en un modo raro de protesta ante la manera que se aministra el país por los del bolillo ya no compartes el festejo, pero por otro lado festejas lo mexicana que eres con esta clase de expresión de maquellARTE como la famosa catrina del grabador Guadalupe posadas que por cierto quien la bautizo como catrina fue Diego rivera, en un mural originalmente se llama garbancera.

Bustamante dijo...

Hola.

Los valores sociales y el reflejo de los conflictos existentes son con frecuencia lo que se refleja en los bueno murales hechos por buenos muralistas, artistas que nutren la ciudad, que la marcan hacia un sentido puramente artístico, el resultado sin duda es una clara protesta de (sobredosis),como tu bien lo dices. Es por eso que yo creo en los muralistas creadores de una voz que grita en las fronteras de todo ser humano y que a su vez trasciende, para ser escuchada, admirada y respetada.

Con respecto a tu cara de catrina, 2 horas valieron la pena te quedo padrisimo.

Acertar en el resultado final de una pintura sea en un mural o en un rostro es a lo que llamo arte.

Te dejo mi última entrada, hay algunas fotografias que antes te mencionaba. http://cisart.blogspot.com/2011/11/otro-dia-de-muertos.html

Saludos.

elmerejildo.!! dijo...

esto si que es nuevo. no savia qe diego la habia bautizado como la catrina.

reptilio dijo...

ahhhhhhhhh que buena entrada!!!

creo fue jodorowsky quien dijo eso de que si el arte no sirve para sanar no es arte

abrazos

ahora te toca mandar el cuarteto de catrinas ;P