Primera guardia y el tiempo transcurre lento. Tijuana tranquila este viernes. Sólo el delito común. Nada de balaceras ni cadavéricos hallazgos pendiendo de los puentes, al menos no después de las cinco de la tarde, que es cuando oficialmente empecé la guardia. Este día la secretaría de seguridad pública “sólo” ha presentado a una pareja por abuso y maltrato a su hija de 4 años (quien por traumatismo severo en la cabeza tiene pocas expectativas de vida); a dos ladronzuelos que transitaban “en actitud sospechosa” afuera de una casa de cambio, con un arma calibre .45 cargada con 9 balas; y a otro par de malhechores que ingresaron a una vivienda e intimidaron a cuatro muchachitas encerrándolas en una habitación. Ni las amarraron, ni las vigilaron, ni las despojaron de sus celulares, así que con toda tranquilidad (o intranquilidad, supongo) ellas llamaron al número de emergencia para ser rescatadas por los policías municipales.
Como de costumbre los presentados exhibieron golpes varios en el rostro, menos los padres de la niña: ellos fueron trasladados por la unidad contra violencia doméstica cuando los médicos del Hospital General les reportaron que una pareja llevó a una menor a urgencias que presentaba derrame cerebral de tres días y huellas de haber estado amarrada. La fotógrafa de la guardia me confesó haber contenido las ganas de golpear a la madre cuando estuvo frente a ella.
“Se cayó”, dijo la trastornada mujer, la casi filicida. “¿Se cayó o la aventaste?” preguntó la fotógrafa con la cara dura y empuñando su mano derecha. La mujer lloró amargamente frente a los medios de comunicación, esposada. No parecía intoxicada. Sólo pendeja, sólo perversa, sólo asesina. Los otros cuatro presentados, novatos ladronzuelos aprehendidos in fraganti, sí que estaban madreados. Son las estrategias de los elementos de seguridad en este país.
Recuerdo que un escritor nos decía en su taller de crónica literaria que en México no existe novela policíaca porque aquí la justicia es a tehuacanazos y a descargas eléctricas en los genitales. No hay heroísmos ni investigaciones detectivescas ni gabardinas ni lupas ni andares sigilosos. Sólo víctimas y victimarios que en segundos se convierten en víctimas, encarcelados cuyas madres defenderán desde su pobreza, cuyos guisos llegarán en tupperware a las celdas, cuyas voces a nadie importan.
Hacer la guardia en el periódico es una especie de acuartelamiento militar en tiempos electorales. Hay que estar encerrados en la redacción, en espera del llamado de la secretaría de seguridad pública. Aunque en mi caso más bien espero que nadie llame, nadie robe, nadie secuestre, nadie asesine, nadie muera. Primera guardia y el minutero logró avanzar hasta el cero cinco veces. Me voy. Quiero bañarme con agua muy caliente.
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1 comentario:
pinche viejas las que matan a golpes y a palabras a sus hijos..ni las perras me cae.
baños a bañarnos al pacifico comadre...
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